¿Y si no tenemos quién nos escriba?

Desasosiego, abandono y marginación, son estados por los que podemos pasar cuando estamos desempleados; podría decirse  que no tener trabajo es una de las experiencias más difíciles que podemos vivir porque conlleva al estrés, a un trastorno en la autoestima, en las relaciones personales, en los hábitos y necesidades, en no poder disfrutar de las cosas y actividades que te gustan, etc.  Sin embargo, el gran problema es  quedarnos mucho tiempo en este estado que se asemeja a un pozo en el que nos vamos hundiendo y cada vez vemos todo más negro. Permanecer allí mucho tiempo es casi  letal emocionalmente y hay que luchar por salir de allí con o sin trabajo.

Quienes estamos haciendo ese esfuerzo logramos ver una luz que se enciende o una idea de negocio que surge. Queremos dejar de esperar y empezar a luchar por un objetivo personal, que tendrá resultado o no, sólo el tiempo lo dirá.  Por supuesto que no es  una labor fácil porque siempre hay muchas amenazas: a veces no hay suficiente apoyo de nuestros amigos o familiares, ni suficientes recursos para iniciar un negocio y en muchas ocasiones estamos llenos de miedo, dudas e inseguridad, pero al fin y al cabo es una posible salida; una oportunidad que nos llena de esperanza  para volver a empezar y para hallar soluciones. Como dijo Albert Ainstein: “Si quieres otros resultados haz cosas distintas”.

Siempre digo que ser emprendedor es de valientes y admiro a todos aquellos que luchan por sacar adelante su negocio, casi siempre con grandes esfuerzos   Por esta razón debemos ser responsables con todas nuestras decisiones y estar abiertos a los cambios y a las nuevas tendencias. No podemos desaprovechar los recursos que se nos presentan como es el caso de las nuevas tecnologías y nuestra presencia en Internet, algo que ahora no nos cuesta más que una conexión a la red con cualquier operador y eso si, tiempo.

Y para aquellos desempleados de larga duración que aún no  os decidís, quiero compartir un fragmento del libro “El Coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel García Márquez;  una historia sobre un viejo que espera toda su vida una pensión que nunca llega y que para sobrevivir apuesta en peleas de gallos.  Como dijo su propio autor, aquí se representa el sentimiento de desasosiego ante la espera.

 “Trató de tener los ojos abiertos, pero lo quebrantó el sueño. Cayó hasta el fondo de una substancia sin tiempo y sin espacio, donde las palabras de su mujer tenían un significado diferente. Pero un instante después se sintió sacudido por el hombro.
-Contéstame.
El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.
-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.
-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.
-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo pueda perder.
-Es un gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
-Mierda.

 

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Pequeños pero eficaces en la WEB 2.0

Recuerdo cuando trabajaba como editora de contenidos “on line” en una empresa americana en el año 2001 y un compañero informático me adelantó, como si fuese una premonición, que pronto controlaríamos  nuestra vida a través de un teléfono o un único dispositivo. Pedir una pizza, llamar un taxi, hacer la compra, preparar una presentación, ver la tele, leer la prensa, escuchar la radio, etc. sería posible con un click o una tecla.  Y yo, con la inocencia de los 23 años y mi primer trabajo en el que teníamos como herramientas las clásicas WEB y una plataforma para enviar mensajes de texto de 120 caracteres a móviles  Nokia, que eran  tan grandes como el teléfono fijo de casa, pensé que podía tratarse de una exageración o del argumento de una película de Steven Spielberg.  Pues aquí estamos entre las nuevas tecnologías y la WEB 2.0.

Comento esto porque si para mi ha sido revolucionario, acelerado y excitante este flujo de novedades tecnológicas, he visto que para pequeños empresarios y empresarias que se han concentrado muchos años en su idea de negocio todo esto es aún más frenético y a veces intimidante. La buena noticia es que no nos debe preocupar sino que al contrario es motivo de alegría contar con una vía de comunicación barata, rápida y eficaz; una tecnología que está al alcance de todos, grandes y pequeños.

Hay que entrar en el mundo WEB 2.0 sin duda, lo importante es determinar en dónde, cuándo y cómo.  No pensemos que se trata de una moda, pensemos que contamos con herramientas  para usar con inteligencia, creatividad  y constancia. Nuestra condición de pequeña o mediana empresa no nos priva del derecho a participar y podemos llegar a ser altamente eficaces. No obstante, como lo he mencionado en las charlas sobre WEB 2,0 en Pymes: de nada nos sirve estar en la guerra sin una estrategia porque correremos el riesgo de ser abatidos.

Para empezar debemos respondernos algunas preguntas:

  1. Qué mensaje quiero transmitir
  2. A qué público o públicos  me quiero dirigir
  3. Qué objetivos empresariales y de comunicación tengo
  4. Qué canal es idóneo para transmitir mi mensaje a los públicos que he definido
  5. Por qué elijo redes sociales y no un canal de comunicación o publicidad tradicional
  6. Si voy a participar en Internet que herramienta me conviene más
  7. Con qué personas, conocimientos y tiempo cuento para la gestión de la estrategia

Una vez tengamos las respuestas a estos interrogantes debemos empezar a trabajar, por nuestra cuenta o buscar ayuda de personas que se dediquen a esto seriamente. Como somos pequeños y tenemos pocos recursos podemos contar con un empleado que pueda dedicarle el tiempo suficiente a esta tarea o nosotros mismos, siempre y cuando seamos constantes y comprometidos con el seguimiento. Un perfil de Facebook que no se actualice y no atraiga a nuestro público puede lograr el resultado contrario al que deseamos.

Posibilidades en la WEB 2.0 hay muchas: Facebook , Twitter, Youtube, Blogger, Flickr, linked In, etc. así que debemos pensar cuál de ellas nos conviene más, cuál se adapta a nuestra estrategia de comunicación y alistarnos a la batalla. 

Para terminar hay que tener en cuenta que sólo si evaluamos resultados podremos confirmar la eficacia de nuestro plan de comunicación. Así que para ello nos podemos ayudar con herramientas, algunas gratuitas y otras de pago, que nos arrojan datos como las estadísticas de Facebook, Socialmention, Google blogsearch…

No olvidemos contestar a los usuarios cualquier pregunta o comentario y estar preparados para las críticas, que más que miedo nos deben motivar para hacer cambios y mejorar.